Cuatro que son ya ocho.

Cuando en 1723 Antonio Vivaldi escribió su opus 8 bajo el nombre de “Il Cimento dell’armonia e dell’inventione”  y que publicaría en Amsterdam dos años después, no imaginó que dentro de la obra había cuatro conciertos para violín que le garantizarían la inmortalidad.

 Esos cuatro conciertos son “las cuatro estaciones”. Se estima que desde hace décadas, no hay un solo día en que no se toquen en algún lugar del  mundo, a ello ayuda que existan más de 150 grabaciones, que son incesantemente reproducidas por los fans del petre rosso. La obra es indiscutiblemente maravillosa, pese a que se ha convertido en uno de los caballos de batalla de los muchos mercenarios que bajan por el mundo de la música, uno escucha cualquiera de los movimientos que la integran y es imposible no sentirse conmovido por su fuerza y  belleza.

Yo mismo no sé cuántas veces la habré escuchado, tanto en vivo, como en grabaciones, algunas memorables. Las he dirigido y he tocado el bajo continuo, y pese a todo, reconozco que tras de algunas reticencias iniciales, (más dadas a una cierta petulancia profesional que nos afecta a muchos colegas), termino rendido ante el magisterio del Vivaldi.

Vivaldi construyó los conciertos sobre unos sonetos escritos por él mismo. En ellos describe imágenes, estampas de las diferentes estaciones y sobre estas impresiones poéticas, realiza su trabajo musical. Aquí les dejo los textos de Vivaldi y su relación traducción al castellano.

LA PRIMAVERA
Giunt’ è la Primavera e festosetti
La Salutan gl’augei con lieto canto,
E i fonti allo spirar de’ zeffiretti
Con dolce mormorio scorrono intanto:
Vengon’ coprendo l’aer di nero amanto
E Lampi, e tuoni ad annuntiarla eletti
Indi tacendo questi, gl’augelletti;
Tornan di nuovo al lor canoro incanto:
E quindi sul fiorito ameno prato
Al caro mormorio di fronde e piante
Dorme ‘l caprar col fido can’ à lato.
Di pastoral zampogna al suon festante
Danzan ninfe e pastor nel tetto amato
Di Primavera all’ apparir brillante.
 
L’ESTATE
Sotto dura stagion dal sole accesa
Langue l’huom, langue ‘l gregge, ed arde il pino;
Scioglie il Cucco la voce, e tosto intesa
Canta la Tortorella e ‘l Gardellino.
Zeffiro dolce spira, mà contesa
Muove Borea improvviso al suo vicino;
E piange il Pastorel, perché sospesa
Teme fiera borasca, e ‘l suo destino;
Toglie alle membra lasse il suo riposo
Il timore de’ Lampi, e tuoni fieri
E de mosche, e mosconi il stuol furioso.
Ah che pur troppo i suoi timor son veri
Tuona e fulmina il Ciel e grandinoso
Tronca il capo alle spiche e a’ grani alteri.
 
 L’AUTUNNO
 Celebra il Villanel con balli e canti
Del felice raccolto il bel piacere
E del liquor di Bacco accesi tanti
Finiscono col sonno il lor godere.
Fà ch’ogn’uno tralasci e balli e canti
L’aria che temperata dà piacere,
E la Stagion ch’invita tanti e tanti
D’un dolcissimo sonno al bel godere.
I cacciator alla nov’alba a caccia
Con corni, schioppi, e cani escono fuore
Fugge la belva, e seguono la traccia;
Già sbigottita, e lassa al gran rumore
De’ schioppi e cani, ferita minaccia
Languida di fuggir, ma oppressa muore.
 L’INVERNO
 Aggiacciato tremar tra nevi algenti
Al severo spirar d’orrido Vento,
Correr battendo i piedi ogni momento;
E pel soverchio gel batter i denti;
Passar al foco i di quieti e contenti
Mentre la pioggia fuor bagna ben cento
Caminar Sopra ‘l ghiaccio, e à passo lento
Per timor di cader girsene intenti;
Gir forte sdrucciolar, cader à terra
Di nuovo ir sopra ‘l ghiaccio e correr forte
Sin che ‘l ghiaccio si rompe, e si disserra;
Sentir uscir dalle ferrate porte
Scirocco, Borea, e tutti i Venti in guerra
Quest’è ‘l Verno, mà tal, che gioja apporte.

 

LA PRIMAVERA
Llegó la primavera y de contento
las aves la saludan con su canto,
y las fuentes al murmullo del viento
con dulce murmurar fluyen en tanto.
El aire cubren con su negro manto,
truenos y rayos, heraldos de su adviento;
y al acallarse luego, aves sin cuento
tornan de nuevo a su canoro encanto.
Y así, sobre el florido ameno prado,
entre plantas y frondas murmurantes,
duerme el pastor con su fiel perro al lado.
De pastoral zampoña al son chispeante
danzan ninfas y pastores bajo el techado
de la Primavera que irrumpe brillante
EL VERANO
 Bajo la dura estación por el sol poseída
languidece el hombre, el rebaño y arde el pino;
lanza el cuco la voz y pronto oída,
responden tórtola y jilguero al trino.
Sopla el dulce céfiro y enseguida
el impulsivo Bóreas arrastra a su vecino;
y solloza el pastor, porque cernida
teme a la fiera borrasca y su destino.
Quita a los miembros laxos su reposo
por temor a los rayos, truenos fieros,
avispas y moscas, en tropel furioso.
Sus temores por desgracia son certeros.
Truena y relampaguea el cielo grandioso
tronchando espigas y granos altaneros.
 EL OTOÑO
 Celebra el aldeano con bailes y cantos
de la feliz cosecha el bienestar,
y del licor de Baco abusan tantos
que termina en el sueño su gozar.
Deben todos trocar bailes y cantos:
pues el aire templado da bienestar,
y la estación invita tanto a tantos
de un dulcísimo sueño a bien gozar.
Al alba, el cazador sale a la caza
con cuernos, perros y fusil, huyendo
corre la fiera, síguenle la traza;
Ya asustada y cansada del estruendo
de armas y perros, herida y amenazada,
harta de huir, vencida ya, cae muriendo.
EL INVIERNO
 Temblar helado entre las nieves frías
al severo soplar del hórrido viento,
correr golpeando el pié cada momento,
de tal frío trinar dientes y encías.
Pasar al fuego alegres y apacibles días,
mientras la lluvia fuera baña a ciento;
caminar sobre hielo a paso lento
por temor a caer sin energías.
Cuidado al andar, resbalar, caer a tierra,
de nuevo sobre el hielo ir a zancadas
hasta que el hielo se abra en la porfía.
Oír aullar tras puertas bien cerradas
Siroco, Bóreas, todo viento en guerra.
Esto es invierno, pero nos produce alegría.
;

En 2012 el compositor británico de origen alemán, Max Richter, revisa bajo la estética minimalista la obra. Cansado de que una obra tan interesante sea como he dicho, el caballo de batalla de tantos, presenta en dicho año, un disco llamado  “Vivaldi: The Four Seasons Recomposed by Max Richter” (Deutsche Grammophon, 2012).

Es asombroso lo que logra. En mi particular opinión es maravilloso el resultado, Vivaldi es solo el pretexto que Richter utiliza para realizar una obra estupenda en sí misma.

¿Ustedes que opinan?

 

 

3 comentarios en “Cuatro que son ya ocho.

  1. Esta revisión me ha dejado muy sorprendida, como bién apuntas las Cuatro estaciones son un pretexto (esto si maravilloso) para hacer su obra. En ciertos momentos es excelsa, mágica, parece que no pueda salir de un instrumento. En algún fragmento me ha sobrado la contundencia de las cuerdas, que me parece que “rascan” un poco. De todas maneras siempre es bueno conocer otras maneras de interpretar, nos abre la mente.

    Le gusta a 1 persona

    1. Justamente estimada Anna. Richter hace una revisión muy interesante y muy válida. Yo confieso que me enamoré de la mayoría de las partes, pero que la obra de Don Antonio sigue y creo que seguirá siendo mi favorita.

      Me gusta

  2. Qué delicia! después de diez horas de pesadísimo Congreso de Medicina, encontrarme con Vivaldi. Y es que, por una de esas casualidades que dicen que no existen, ayer estuve escuchando Las Cuatro Estaciones, pero conocer las palabras, las palabras que nunca se dicen, otra vez prendida del talento del maestro y ahora de sus sonetos. Especialmente el otoño,mi estación preferida, ” y la estación invita tanto a tantos de un dulcísimo sueño a bien gozar.”
    Gracias

    Le gusta a 1 persona

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