El mito del maestro… (I parte)

Noche de concierto, tras quizás meses de espera, hoy es esa gran noche.

Hay  algunos enfermos que nos preparamos para la ocasión con horas de antelación. Todo ha de estar apunto. Pareciera que los que vamos a actuar fuéramos nosotros, (bueno, en algunas ocasiones es así, y sorprende lo diferente que es entonces el proceso de preparación). Llegamos al teatro en cuestión, y tras echar una ojeada por si algún conocido circula por el lugar, te preparas para entrar a la sala.

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